Nuevo proceso democrático: Entre en cambio de Presidente y el cambio de conciencia.

CADA PUEBLO TIENE EL GOBIERNO QUE SE MERECE.

Por Mario Velázquez.

Muchas veces hemos asociado el nombre de “Fernando Lugo” con la palabra “Cambio”. El cambio de Presidente y el cambio de actitud y conciencia son factores fundamentales para concebir un ambiente propicio para una verdadera transición. Pero, si pensamos que la culpa la tienen los políticos. ¿Cuál es nuestro rol como ciudadano?

Cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Quizá se haya intentado desmeritar esta afirmación a nivel nacional con las elecciones del 20 de abril. Ha pasado medio año y el resultado es difuso, las intenciones de Fernando Lugo no son claras, entra en contradicciones, habla de una posible reelección, sostuvo que no se mudaría a Mburuvicha Róga, aseguró que ayudaría a los campesinos, habló de más trabajo, mayor educación y hasta el momento poco o nada se ha evidenciado.

Cada pueblo tiene el gobierno que se merece. El Sistema de gobierno Democrático es la expresión de la voluntad de las mayorías, la voluntad del pueblo, entonces, en el voto hacemos valer nuestro derecho de sufragio y elección. Si elegimos tal o cual gobernante, no deja de ser cierto que en nosotros recae la culpa. Si permitimos tanta injusticia, tanta corrupción no sólo depende de los gobernantes corruptos y sinvergüenzas.

El gobierno no es corrupto, los gobernantes sí y de todos depende que todo siga igual. El paraguayo se caracteriza por su conformismo, por tender al sometimiento y al silencio. Esta cultura ha sido motivo de grandes errores dentro de la historia paraguaya. Si bien se procedió a la defensa de integridad durante la primera y segunda guerra mundial, luego con varios golpes de estado, con la transición a la democracia de 1989 tras el derrocamiento del Dictador Gral. Alfredo Stroessner, aún falta, como diría el Dr. Francia, “Buscar el hueso perdido” dejar de agachar la cabeza y mirar de frente, sin vacilación, con determinación, haciendo frente a los problemas, quitarnos las vendas, despedirnos de la apatía y la indiferencia.

No culpemos a nuestros gobernantes, de nosotros depende el cambio. El cambio de actitud. No hace falta estar en el poder para tener poder. Como cívico podemos suprimir el sometimiento de nuestra indolencia, no callar, no permitir, denunciar, lo podemos hacer. Claro ejemplo en Capiatá sería el caso “Santa Rosa” padres y vecinos denuncian supuestas irregularidades, tenemos el caso de la Escuela San José Obrero, las denuncias de la basura tirados por camiones pertenecientes a la comuna capitalina, los comedores barriales. Son claros ejemplos de cómo podríamos representar un verdadero cambio de conciencia en actos.

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